Emprendiendo y Viviendo

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Dra. Pilar Arango,          Otoño 2021

Alguna vez te has preguntado ¿Hoy quiero hacer algo que cambie mi vida? ¿Estoy satisfecho con lo que hago y tengo hasta ahora? Si hoy fuera el último día de la vida ¿habría dejado una huella positiva en mi entorno? Estas y muchas preguntas más seguramente en alguna etapa de tu existencia te las has planteado. Y tus allegados dirán “estás filosofando” o “te estás volviendo loco”, nada más lejos de la realidad. Simplemente estás dinamizando tu mente para tratar de incorporar a tu vida el proceso EMPRENDEDOR.

Sí, aunque no lo parezca, todo aquel que se cuestiona, que reflexiona, que busca elementos de cambio, que no acepta per se las opiniones; está de cara al nacimiento del emprendedor nato que llevamos todos dentro. Seguro has escuchado hablar de lo que es un emprendedor y básicamente se asocia el término con aquellas personas que desarrollan una idea de negocio, que abren una tienda o una fábrica o cualquier tipo de empresa vendiendo productos, servicios, ideas y lo que haga falta. Lo que ahora comparto contigo, es la idea de que no necesitas estar en ese estadío para considerarte un emprendedor. Y te voy a poner un ejemplo muy llano que muestra que todos, absolutamente todos los seres humanos, poseemos la característica fundamental que impulsa cualquier actitud emprendedora y no hablo de otra cosa más que del coraje y la fuerza para luchar por algo. De hecho es la primer actitud que muestra un ser humano al venir al mundo. Para salir del seno materno, el bebé empuja y se abre paso saltando todos los obstáculos que el reto representa, lucha para vivir, se esfuerza para cambiar de una respiración asistida y compartida con la madre a una respiración propia y pulmonar, busca desesperadamente alimentos, y aunque desde luego todo esto es un proceso biológico, no se llevaría a cabo si el individuo no poseyera la fuerza interior para impulsarlo. Vaya por Dios ¿qué mejor ejemplo de emprendedor quieres? Y ese emprendedor lo llevamos absolutamente todos dentro, lo único que necesitamos es reencontrarlo y cultivarlo a través de la conciencia humana, la disciplina y el aprendizaje y por supuesto la voluntad férrea, más o menos como un deportista logra una medalla en un evento deportivo, trabajando arduamente en el objetivo.

Con este preámbulo lo único que quiero explicarte es que, desde mi perspectiva, todos los seres humanos estamos dotados de una fortaleza interior que es una especie de boomerang que nos hace actuar en determinadas condiciones, es decir, cuando salimos de nuestra zona de confort para enfrentarnos a nuevas realidades. Seguramente tu tienes muchos ejemplos y recuerdos en los que has tenido que sacar esa fortaleza interior para salir adelante. Recuerda cuando ibas a la escuela y tenias que aprobar un examen, cuando alguien te quitaba algo de tu propiedad y debías luchar física o mentalmente para recuperarlo, simplemente cuando tenias que cruzar una calle y el tráfico no te lo permitía, te buscabas los espacios para llegar a tu destino. Y así, como estos, hay miles de ejemplos que nos indican que en nuestro día a día EMPRENDEMOS sencillamente para vivir, crecer, reproducirnos y, llegado el momento, trascender.

La palabra EMPRENDER  ha sido muy utilizada en el mundo de los negocios pero quiero que vayamos a su origen. Hay multitud de definiciones de este término, yo he elegido la etimología de la palabra emprender según la RAE (Real Academia Española por sus siglas) y significa “comenzar una obra si especialmente acarrea una dificultad” y esta formada por el prefijo in que significa hacia adentro y prendere que significa atrapar.

            Si observamos detenidamente la definición, podemos afirmar que cualquier acto que pretendamos llevar a cabo y de entrada nos parezca complejo, incierto, temerario, ruinoso o cualquier otro calificativo de este estilo que se te pueda ocurrir, bien cabe en nuestra definición de emprendedor. Y aquí recalco algo muy pequeño pero significativo: lo que es difícil para uno puede ser sencillo para otro, con esto lo que quiero decir es que el concepto de dificultad sólo se encuentra en nuestra cabeza y existe por todo lo que hemos vivido y llevamos impreso en nuestra mente como dogmas. Por ejemplo: “compadre para que te metes en líos, búscate una chambita y ahí te la vas llevando” o “Niño, no te metas en problemas, tú solo obedece lo que diga tu maestra”. Estas y muchas mas aseveraciones que hemos aprendido en la casa, en la escuela y en todo nuestro entrono van formando nuestro carácter y personalidad. La noticia buena es que no son dogmas de fe y tu deberías revisarlos todos y cada uno de ellos y tan solo quedarte con aquellos que verdaderamente te proporcionan bienestar, satisfacción y crecimiento personal,  los demás tendrás que trabajar en desecharlos e incorporar ideas mas pro activas y desarrolladoras que potencien toda tu personalidad y la catapulten hacia un escenario emprendedor.

            La barrera mas grande del emprendedor radica en algo que se llama Miedo. En este caso, el miedo a hacer algo nuevo, el miedo de salir de la zona de confort, el miedo a ingresar a un mundo desconocido, el miedo al que dirán y un largo etcétera. No obstante, el miedo solo desaparece cuando lo enfrentamos y luchamos con nuestro profundo yo interior y lo sacamos de una situación concreta. El miedo es algo parcelado, es decir, un individuo tiene diferentes niveles y tipos de miedos a diferentes circunstancias. Por ejemplo, un miedo muy común es a la oscuridad y es tan simple porque solo nos han enseñado a disfrutar del sol y de luz y rara vez de la luna y las estrellas, o bien, porque muchas creencias señalan que lo siniestro está en la noche y que lo bueno tiene que ver con la luz o el día. Afirmaciones de este tipo han vivido con nosotros desde que nacimos y han sido el mejor caldo de cultivo para acrecentar el miedo en nuestro subconsciente.

            Si tu te empeñas en trabajar esta parte de tu personalidad y empiezas enfrentando tus miedos mas pequeños te irás dando cuenta que vas dejando espacio en tu mente para pensar y actuar hacia un horizonte mas satisfactorio y gratificante. Infundir miedo ha sido la principal baza que han utilizado  todo tipo de instituciones sociales, políticas, económicas y religiosas, para controlar a la humanidad, para ostentar liderazgos y para limitar el desarrollo humano. Cuando logramos desprendernos de esos miedos somos realmente libres para acometer (emprender) cualquier empresa en el amplio sentido de la expresión.

            Cuando educamos utilizamos muchísimo más la  palabra NO que la palabra SI y debemos cambiar ese chip pues es una manera lenta de matar el espíritu emprendedor que biológica y necesariamente todos traemos “de serie” cuando nacemos. Es mejor descartar esos términos y sustituirlos por aquellos que fomenten la curiosidad en el individuo, el interés por entender el mundo en el que vivimos y las ganas de desarrollar ideas, eso seguramente se reflejará en una sociedad más equilibrada  y generosa que a su vez sea procuradora de bienes y servicios que faciliten la vida a todos los que habitamos este planeta tierra.

            Y termino con una pregunta para ti. ¿Quién crees que ha entendido mejor el concepto de emprendedor? a) Aquel que está buscando por todos los medios hacer posible la vida en Marte, o

b) Aquel que está buscando los medios para reducir la contaminación en el planeta Tierra para lograr una vida mas sostenible. Tu respuesta seguramente te abrirá una gran cantidad de interrogantes.

Pilar ARANGO

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